Es el gran caballo de batalla, y el sector debe ser consciente de ello. Se hace en Aragón buena alfalfa, pero los productores no deben conformarse. Deben dar un salto cualitativo hacia adelante. El mix de hasta ahora ya no sirve, y se debe ir sin excusas a una primera calidad.
La campaña de recolección comenzará dentro de algunas semanas (ahora está en parada invernal, como se muestra en la imagen superior), y hay una doble exigencia: No producir segundas calidades, por los stocks que hay acumulados; y generar primeras calidades, para atender la demanda internacional (Emiratos Árabes y China).
Los agricultores deben afrontar prácticas que permitan aumentar la calidad de la alfalfa. El suelo, el sol, el agua,… deben complementarse con el tratamiento adecuado de las malas hierbas, y con la renovación del cultivo cuando se precise.
Llevamos dos campañas de acumulación de segundas calidades, las cuales no tienen salida en el mercado interno (porque no hay movimiento, salvo demandas puntuales); y tampoco en el mercado internacional (por las exigencias de los importadores).
Por ello, se debe redoblar el esfuerzo por la calidad, calidad y calidad. Sólo así se podrán consolidar las expectativas que hay depositadas en China. En 2014 abría sus fronteras, y sigue demandando la alfalfa aragonesa.
Pero no se le debe fallar, porque el mercado chino no tiene reparos en no aceptar lo que no está a su gusto; y ya se sabe que un mercado insatisfecho buscará nuevas procedencias (y las hay, y las va a haber más en el futuro).
Fuente: diariodelcampo.com
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